Los principales problemas entre familiares y los negocios se debe a la falta de planeación en la sucesión.
Operar un negocio con familiares se ha vuelto una opción más para generar ingresos, debido a que seis de cada diez empresas en México son familiares, de acuerdo con la Asociación de Emprendedores de México (Asem).
Pero cuando las empresas obtienen mayor crecimiento, la gestión se vuelve más compleja y los problemas entre los integrantes se pueden volver más grandes, pero si no se hace nada al respecto, las consecuencias se reflejan en la vida del negocio y también en la relación con los familiares.
Por otra parte, el panorama de las empresas familiares en el país es la siguiente, de acuerdo con la Encuesta de Empresas Familiares 2023, realizada por el Instituto Mexicano de Mejores Prácticas Corporativas (IMMPC):
- 71% de las empresas se encuentran en la primera generación.
- 23% de las empresas se encuentran en la segunda generación.
- 6% de las empresas se encuentran en la tercera generación.
- 1% de las empresas se encuentran en la cuarta generación.
Es por ello que para aumentar la esperanza de vida, es necesario conocer cómo afrontar los problemas entre en negocio, pero sin que repercuta con los vínculos familiares.
Problemas frecuentes en un negocio familiar
Cada familia es diferente, por lo que las problemáticas también cambian cuando se trata de negocios, por lo que no existe una respuesta en concreto para cada problema, pero lo que importa es no romper los vínculos afectivos entre integrantes, explica Salvador Compeán, consultor en empresas familiares, pymes y despachos de abogados.
Por ende, cuando hay un desacuerdo entre los miembros de un negocio familiar, se debe a cuestiones de interés. “El conflicto se da porque tenemos necesidades diferentes de todos los miembros de la familia, también tenemos intereses distintos”, comenta Ángel Conteras, presidente del consejo ejecutivo nacional en el IMMPC.
Asimismo, el 59% de las empresas expresa que los conflictos familiares inciden en la relación empresarial, de acuerdo con la encuesta. En este sentido, estos son los problemas más frecuentes:
» Intereses diferentes: Las necesidades entre cada miembro son diferentes, por ejemplo, un fundador es padre de familia, mientras que el hermano que también es fundador, está enfocado en viajar. Es aquí cuando la visión no es la misma, porque mientras el primero piensa en generar patrimonio y el otro busca disfrutar las ganancias.
» Exceso de empatía: Cuando un familiar se queda sin trabajo, es frecuente ofrecer apoyo al asignarlo a un puesto que implique tomar decisiones. Pero, cuando no tiene conocimiento, ocasiona problemas dentro de la organización al percibirlo como nepotismo.
» Sucesión sin planificar: Este es uno de los principales problemas, ya que al no haber planificación y en caso de que ocurra anticipadamente, se crea una disputa por tomar el cargo.
Ángel Contrerar argumenta que si estos problemas no se les da seguimiento, es muy probable que despierten las emociones primarias, es decir, el miedo, la ira, inseguridad y la envidia; seguido de las emociones secundarias si el asunto persiste, se presenta la ansiedad, celos entre miembros y por ende, se desata el conflicto interno.
¿Cómo solucionar los problemas en un negocio familiar?
El primer paso es la disposición de las personas y reconocer que se debe resolver el problema para no afectar al negocio y la relación familiar.
Un mal en la empresa es discutir los problemas (empresariales), cuando estás en una reunión familiar, porque empieza a discutir papá, los hijos y luego se mete el cuñado, los primos y se crean conflictos terribles que afectan directamente a la familia”,
argumenta Salvador Compeán.
A causa de esto, se recomienda crear el consejo familiar, el cual no se debe confundir con una instancia jurídica o una asamblea de accionistas, sino que ayuda a identificar y solucionar conflictos.
Cabe mencionar que el 67% de las empresas familiares no cuentan con un consejo familiar, según el IMMPC, lo que complica la resolución en los desacuerdos, así como la sucesión o la planificación para innovar.
Otra de las recomendaciones es pensar en el plan de sucesión, porque el 80% de las empresas comentan que no tienen un plan formal, aunado a que el 66% no han definido un plan formal de retiro para los fundadores.
Dicha planificación no toma un año, sino que en promedio toma cinco años, ya que es un proceso largo en el que se contemplan a los candidatos que comparten la visión de la empresa, así como el desempeño que han tenido, comenta Salvador Compeán.
Artículo tomado de El Economista, lea el original aquí.