La manufactura recibió en julio más pedidos que en cualquier mes desde noviembre de 2023, pero las fábricas siguieron reduciendo la producción, el empleo y las exportaciones, de acuerdo con S&P Global.
La manufactura mexicana comenzó la segunda mitad de 2026 con una mezcla de señales positivas y desafíos que muestran una recuperación todavía incompleta.
Durante julio, el Índice de Gerentes de Compras (PMI) de S&P Global se ubicó en 51.3 puntos, el mismo nivel registrado en junio. Al mantenerse por encima de 50 unidades, el indicador confirma un segundo mes consecutivo de expansión de la actividad manufacturera.
Sin embargo, detrás de esa cifra existe una realidad mucho más compleja: las empresas reciben más pedidos, pero todavía producen menos, reducen personal y enfrentan un entorno marcado por altos costos, incertidumbre y una demanda que aún no alcanza para impulsar una recuperación generalizada.
Las ventas vuelven a crecer
La principal noticia para la industria llegó por el lado de la demanda.
Las empresas reportaron que las nuevas órdenes de compra aumentaron al ritmo más acelerado desde noviembre de 2023, luego de que numerosos clientes aprobaron cotizaciones que permanecían pendientes desde meses anteriores. Algunas manufactureras incluso informaron incrementos mensuales de ventas de entre 2% y 10%.
El impulso provino principalmente del mercado interno, que compensó la debilidad observada en el exterior y permitió que el sector mostrara una mejoría frente a los primeros meses del año.
Sin embargo, ese mayor dinamismo todavía no logra traducirse en una recuperación amplia de la industria manufacturera.
Las fábricas siguen produciendo menos
Aunque las ventas mejoraron, la producción manufacturera volvió a disminuir durante julio. Con ello, la industria extendió una tendencia negativa que ya supera dos años. Las empresas consultadas por S&P Global atribuyeron esta situación a las dificultades que enfrentan sectores como el automotriz y la construcción, además de los paros programados por mantenimiento en algunas plantas.
En otras palabras, las compañías venden más, pero todavía consideran que el entorno económico no ofrece suficiente certidumbre para incrementar de manera sostenida sus niveles de producción.
Los inventarios sostienen la demanda
La forma en que las empresas atendieron el aumento de pedidos ayuda a entender esa aparente contradicción.
En lugar de acelerar inmediatamente la producción, muchas recurrieron a los inventarios de productos terminados. Como resultado, las existencias registraron su caída más pronunciada desde marzo, reflejo de que las ventas fueron cubiertas principalmente con mercancía previamente fabricada.
Esta estrategia permitió responder rápidamente al incremento de la demanda sin elevar el ritmo de operación de las plantas, aunque también redujo el nivel de inventarios disponible para los próximos meses.
Compran más insumos por precaución
Mientras disminuían sus inventarios, los fabricantes aumentaron la compra de materias primas e insumos al mayor ritmo observado en casi dos años y medio.
Lejos de responder a una expansión inmediata de la producción, esta decisión refleja una estrategia preventiva ante los crecientes riesgos de interrupciones en las cadenas de suministro.
Las empresas reportaron mayores retrasos en las entregas de proveedores debido a problemas de inseguridad en carreteras, cuellos de botella en el transporte marítimo, escasez de materiales y las afectaciones derivadas de la guerra en Medio Oriente.
Ante ese escenario, muchas optaron por fortalecer sus inventarios de insumos para reducir el riesgo de futuras interrupciones en la producción.
Los costos siguen aumentando
El entorno internacional continúa presionando los costos de producción.
Durante julio, las empresas reportaron un nuevo incremento en los precios de combustibles, transporte y materias primas, impulsado tanto por el conflicto en Medio Oriente como por la aplicación de aranceles. De acuerdo con S&P Global, la inflación de los insumos permanece cerca de sus niveles más elevados de los últimos cuatro años.
A pesar de ello, sólo una proporción reducida de fabricantes trasladó esos mayores costos a sus clientes mediante aumentos de precios, una señal de que la competencia y la cautela de la demanda siguen limitando el margen para elevar los precios de venta.
Las exportaciones vuelven a perder fuerza
El reporte también muestra que la recuperación de las ventas no fue uniforme.
Mientras la demanda nacional impulsó los nuevos pedidos, las exportaciones regresaron a terreno negativo y registraron su caída más pronunciada en lo que va del año.
Las empresas señalaron menores ventas hacia Estados Unidos, Europa y Centroamérica, lo que confirma que el mercado externo continúa mostrando debilidad para buena parte de la manufactura mexicana.
El empleo continúa ajustándose
La cautela de las empresas también se reflejó en el empleo manufacturero.
Durante julio, las manufactureras volvieron a reducir sus plantillas mediante despidos, vencimiento de contratos temporales y algunas renuncias, al tiempo que lograron disminuir el volumen de pedidos pendientes.
La confianza empresarial permaneció por debajo de sus niveles históricos debido a preocupaciones relacionadas con el flujo de efectivo, la inseguridad, la competencia internacional, los aranceles y la incertidumbre geopolítica.
Una recuperación que todavía no convence
Para Pollyanna De Lima, directora asociada de Economía de S&P Global Market Intelligence, julio mostró un entorno operativo menos frágil que el observado durante los primeros meses del año gracias a la recuperación de las ventas y al mayor dinamismo en la compra de insumos. Sin embargo, advirtió que la recuperación sigue siendo desigual y vulnerable.
El reporte indica que la manufactura mexicana empieza a mostrar señales de estabilización, pero aún está lejos de una recuperación sólida. Las empresas venden más gracias al mercado interno, aunque mantienen cautela para aumentar la producción, contratar personal o trasladar el incremento de los costos de producción a sus clientes.
La interrogante para la segunda mitad del año será si el repunte de la demanda logra consolidarse y compensar los efectos de la incertidumbre comercial, el impacto de los aranceles, la guerra en Medio Oriente y la debilidad que todavía muestran las exportaciones mexicanas.
Artículo tomado de Expansión, lea el original aquí.