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Las empresas pierden un billón de dólares al año por estrés y tensión de los trabajadores

Foto: Freepick

Las condiciones laborales de las personas pueden tener consecuencias económicas para las empresas por tener una menor productividad, mayor rotación y capacitación.

Cuando un trabajador llega a sus actividades con niveles elevados de estrés, desconectado de su equipo o con dificultades para manejar la tensión, el impacto puede trasladarse a indicadores operativos y financieros como productividad, ausentismo, rotación y desempeño, factores que provocan la pérdida de 12,000 millones de días de trabajo cada año y cuestan alrededor de un billón de dólares anuales en productividad perdida a escala global, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Entre mejores están los colaboradores, mejores decisiones toman y también son más productivos. La diferencia es que antes no lo sabíamos y no le dábamos importancia porque estábamos resolviendo otros problemas más básicos. Hoy podemos medir y ver el impacto que eso tiene en el negocio realmente”, dice Fernanda Zenizo, directora general de Intelab.

Zenizo destaca que existe una relación entre los niveles de bienestar y los resultados de desempeño, ya que quienes presentan menor bienestar también pueden registrar más ausencias, lo que afecta la continuidad de los proyectos y la productividad de los equipos.

El reporte de Intelab también destaca el impacto de la rotación de personal en las empresas en México, que alcanza 17%. Sin embargo, reemplazar a un perfil especializado puede representar un costo de hasta 150% de su salario anual, el cual no se limita al proceso de reclutamiento, sino que también contempla la pérdida de conocimiento institucional, las relaciones con clientes y proveedores, la curva de aprendizaje y el deterioro del clima laboral en los equipos afectados.

En México, la NOM-035-STPS-2018 establece obligaciones para identificar, analizar y prevenir factores de riesgo psicosocial y promover un entorno organizacional favorable. La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) precisa que la norma evalúa las condiciones del entorno laboral y no el estrés o el perfil psicológico individual de cada trabajador.

“Una de las cosas que hemos visto con clientes es que la gente que tiene más niveles de estrés o menor nivel de bienestar, por ejemplo, es menos productiva, no solamente en sus evaluaciones de desempeño, sino objetivamente en sus KPIs de desempeño. Entonces, sí hay una correlación directa entre cómo está la gente o cómo se percibe su nivel de bienestar y cómo responde ante sus responsabilidades en el trabajo”, agrega Zenizo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que los programas de bienestar implementados por las empresas pueden elevar hasta 20% la productividad en los espacios de trabajo.

Entre las recomendaciones de Intelab para mejorar el bienestar de los trabajadores se encuentra la realización de talleres de finanzas personales, debido a que el estrés financiero puede ser un detonante de conductas de riesgo. También plantea implementar esquemas de trabajo flexibles o híbridos cuando la operación lo permita, así como ofrecer reconocimientos no monetarios, conocidos como salario emocional, los cuales pueden incluir horarios flexibles, capacitación continua, días libres y espacios de descanso que favorezcan el bienestar mental.

Por otro lado, el informe ‘El entorno laboral global 2026’ de Gallup, una consultora, apunta a fortalecer a quienes dirigen equipos y ofrecer a los trabajadores mayor claridad sobre lo que se espera de ellos, las herramientas necesarias para realizar su trabajo, reconocimiento, oportunidades de desarrollo y espacios para expresar sus opiniones. Estos factores forman parte de los elementos que la firma utiliza para medir el engagement y que están relacionados con el desempeño de las unidades de negocio.

Gallup señala que la incorporación de nuevas tecnologías también abre una oportunidad, pero requiere acompañamiento, pues en sus resultados el 65% de los trabajadores en organizaciones que ya implementaron inteligencia artificial considera que esta tuvo un impacto positivo en su productividad, aunque solo 12% afirma que transformó la manera de trabajar en su organización.

Por ello, el reto para las empresas no está solo en incorporar herramientas, sino en integrarlas a los procesos y lograr que los líderes acompañen su adopción. En un entorno donde apenas 20% de los empleados a nivel mundial se encontraba comprometida en 2025, elevar el compromiso puede convertirse en una vía para recuperar productividad.

Artículo tomado de Expansión, lea el original aquí.

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