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Los expertos coinciden: La contaminación, el ruido y el estrés aumentan el riesgo de los infartos

Imagen de Tumisu en Pixabay

No todo el riesgo de infarto está en el plato o en la falta de ejercicio.

Vivir cerca de una avenida con mucho tráfico, dormir con el ruido de los autos o pasar meses bajo presión en el trabajo pueden parecer situaciones normales. Sin embargo, estar expuesto a estas condiciones durante mucho tiempo también puede tener consecuencias para tu salud cardiovascular.

El tema se abordó durante el 52.º Congreso Argentino de Cardiología, organizado por la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) del 14 al 16 de octubre. La discusión amplía la lista de factores que debemos considerar al hablar de prevención cardiovascular: además de la presión arterial alta, el colesterol elevado, el tabaquismo y el sedentarismo, están la contaminación del aire, el ruido y el estrés prolongado.

El riesgo cardiovascular no depende solo de los hábitos

Cuando piensas en cómo cuidar tu corazón, probablemente vienen a tu mente una alimentación equilibrada, hacer ejercicio y controlar la presión arterial y el colesterol. Pero también importa el entorno en el que vives. 

Los especialistas utilizan el concepto de exposoma para referirse al conjunto de factores ambientales y sociales a los que una persona está expuesta a lo largo de su vida, desde las condiciones de su vivienda y su trabajo hasta la calidad del aire y el ruido. 

Koji Antonio Ishino, cardiólogo y asesor del Consejo de CardioEcología y Hábitos Saludables de la SAC, explicó a Infobae que mantener controlados los factores de riesgo tradicionales no elimina necesariamente los efectos de estas exposiciones.

Cómo afecta la contaminación del aire al corazón

La contaminación atmosférica no solo afecta a los pulmones. Las partículas finas pueden penetrar profundamente en las vías respiratorias y desencadenar procesos inflamatorios que también afectan a los vasos sanguíneos. Entre las fuentes de exposición están las emisiones del tránsito, las actividades industriales, los incendios y la combustión de leña u otros combustibles en espacios poco ventilados.

De acuerdo con los datos citados por la SAC a partir del informe State of Global Air 2025, la contaminación del aire estuvo asociada con 7.9 millones de muertes en el mundo durante 2023. La cifra incluye distintas enfermedades, por lo que no corresponde interpretarla como el número de fallecimientos por infartos. 

En México, la Cofepris también reconoce que la exposición a contaminantes atmosféricos se relaciona con efectos adversos agudos y crónicos, incluidos daños cardiovasculares. En febrero de 2026, la Secretaría de Salud y la Organización Panamericana de la Salud impulsaron acciones para fortalecer la vigilancia de los daños a la salud asociados con la contaminación ambiental.

El ruido nocturno también puede alterar el organismo

El ruido del tráfico, los aviones y algunas actividades industriales puede interrumpir el sueño y activar mecanismos de alerta en el organismo. Una revisión sistemática publicada en 2018 encontró una asociación entre el ruido del tráfico vial y una mayor incidencia de cardiopatía isquémica. 

En el análisis de siete estudios longitudinales, cada incremento de 10 decibelios en el indicador de exposición al ruido diurno, vespertino y nocturno se asoció con un aumento relativo del 8% en la incidencia de esta enfermedad. Esto no significa que el ruido provoque directamente un infarto, sino que la exposición prolongada se relaciona con un mayor riesgo.

El estrés sostenido se asocia con un mayor riesgo cardiovascular

Las exigencias laborales, los problemas económicos y los conflictos personales pueden mantener al organismo en un estado de alerta persistente. Con el tiempo, el estrés puede influir en la presión arterial, la inflamación y el metabolismo, además de dificultar el descanso y la actividad física.

Una investigación publicada en JAMA Network Open en diciembre de 2021 siguió a 118,706 personas de entre 35 y 70 años de 21 países, sin antecedentes de enfermedad cardiovascular al inicio del estudio.

Durante una mediana de seguimiento de 10.2 años, los investigadores encontraron que quienes reportaban niveles altos de estrés presentaban un riesgo relativo 22% mayor de enfermedad cardiovascular y 30% mayor de accidente cerebrovascular (ACV) que quienes no reportaban estrés. 

Cuidar el corazón también implica mirar el entorno

Mantener una alimentación equilibrada, hacer ejercicio, evitar el tabaco y controlar la presión arterial y el colesterol siguen siendo medidas fundamentales para cuidar tu corazón. Pero la prevención no depende únicamente de tus hábitos: también importa el lugar donde vives, el aire que respiras y las condiciones en las que descansas.

Por eso, además de las decisiones individuales, reducir las emisiones contaminantes, controlar el ruido del tráfico y mejorar los espacios urbanos puede contribuir a crear entornos más saludables.

Artículo tomado de Xataka, lea el original aquí.

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Categorizado como Salud

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