La preferencia por el efectivo y el temor a las comisiones se han convertido en las dos principales barreras para que las pequeñas y medianas empresas en México adopten servicios financieros digitales. Así lo plantea Norman Hagemeister Rey, especialista en innovación financiera y transformación digital, quien sostiene que el problema del sector ya no está donde solía estar.
“Después de años de trabajo, México ha podido resolver el tema del acceso. Aún persisten pendientes, pero son menores. Hoy es muy fácil abrir una cuenta digital. El problema es usarla”, afirma. Con más de 20 años de experiencia en la transformación digital del sector, Hagemeister Rey señala que el reto ya no consiste en poner una cuenta o una herramienta a disposición de las empresas, sino en generar incentivos para que la incorporen a su operación diaria.
Parte de la resistencia es cultural. Muchos dueños de negocio consideran que el dinero físico les da mayor control y liquidez inmediata, sin intermediarios de por medio. A ello se suma el desconocimiento de las herramientas disponibles y la falta de capacitación, que generan inseguridad frente a un cambio cuyos beneficios no son evidentes desde el primer día.
Pero hay una razón económica que pesa más que la costumbre. De acuerdo con un comparativo internacional presentado por la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur), cada transacción implicó un descuento promedio de 2.94% en tarjetas de crédito y 2.77% en tarjetas de débito para los negocios que aceptaron este tipo de pagos. En algunos casos, las comisiones alcanzaron hasta 5.39%. Los costos estimados por las cámaras empresariales superan los promedios de países como España, Corea del Sur o Brasil.
Para un negocio con márgenes estrechos, esa diferencia no es menor. Hagemeister Rey advierte que mientras cobrar digitalmente siga siendo más caro que cobrar en efectivo, el cálculo seguirá favoreciendo al efectivo, por más disponible que esté la tecnología. El punto no es que el comerciante no entienda las ventajas de digitalizarse; es que las entiende y aun así los números no le cierran.
Ahí es donde el especialista identifica la oportunidad para el sector. “La innovación en este sector cobra sentido cuando simplifica la operación, no cuando únicamente incorpora nuevas herramientas tecnológicas”, señala. Entre las vías que menciona está el uso de la transaccionalidad real de los negocios —lo que efectivamente venden y cobran— para evaluar su comportamiento crediticio, en lugar de depender exclusivamente de los estados financieros que presentan al solicitar financiamiento. Un negocio que no lleva contabilidad formal puede, aun así, demostrar que vende.
La otra vía es la especialización: diseñar ofertas por segmento para que cada empresa contrate solo lo que necesita, en lugar de paquetes pensados para un promedio que no existe.
“La conversación sobre innovación financiera difícilmente estará completa mientras las PyMEs continúen con opciones limitadas para sus necesidades de operación y crecimiento”, concluye Hagemeister Rey.
Artículo tomado de Forbes, lea el original aquí.